Los árboles los bendijeron

Los árboles los bendijeron
“Los árboles los bendijeron”

El día después de las Reuniones alrededor del mundo en las que activamos la Red de Luz para los árboles, pregunté a las Abuelas si tenían algo que decirnos.
“Tu grupo en Laguna Woods lo hizo bien,” dijeron.  “Todos hicieron un esfuerzo en común y lograron lo que les pedimos hacer.  Muchos árboles ahora están conectados con la Red de Luz.  Síganlo haciendo,” dijeron.  “Sigan llamando a todos a hacer este trabajo.  Necesitamos a cada persona que comprenda lo que estamos haciendo, que esté comprometido a apoyar este movimiento hacia la unidad con la Naturaleza.  Todos ustedes que se reunieron ayer estuvieron unidos en esta tarea y muchos más se unieron a ustedes.  ¡Ayer el mapa del mundo se iluminó!
“Y ahora,” dijeron las Abuelas, “cada una de estas personas lleva consigo esta conexión con la naturaleza.  La conexion está anclada en ellas y ellas la llevarán a donde quiera que vayan.  Desde ahora, a donde quiera que sus ojos se dirijan, donde quiera que sus pensamientos vayan y sus manos se extiendan, van a recibir esta bendición de los árboles,” yo miré sorprendida. “Los árboles nos han bendecido?” dije confundida.  “Si,” rieron. “Ustedes no lo sabían, pero ayer los árboles los bendijeron!
“Ustedes pensaron que los llamamos a trabajar juntos para servir al reino vegetal.  Pensaron que lo hacían para ayudar a su planeta, para apoyar a los árboles.  Pues bien,” dijeron, “eso hicieron, ADEMÁS fue su deseo ferviente de ayudar a los árboles el que abrió sus corazones tan ampliamente que los árboles pudieron llenarlos.  Por ejemplo,” dijeron, “ayer cuando se sentaron en silencio alrededor de aquel sicómoro, ella se entrelazó profundamente con ustedes; ella los llenó y los bendijo.
“Te hemos dicho muchas veces, ‘el momento de dar es el momento de recibir’, y ello se comprobó ayer.  Mientras sus corazones se abrían en plegaria y mientras hacían su ofrenda de agua a aquel antiguo árbol madre, Ella también les dio, y ahora,” sonríeron convencidas y menearon la cabeza, “ya nunca serán los mismos.  Ustedes nunca se sentirán separados de ella.  Ayer ella los llamó hogar, hogar con ella.  Siéntelo ahora,” dijeron y cerré mis ojos y volví mi atención hacia mi interior.  “Siente los brazos de ese árbol abrazándote, siente su corazón entrelazado con el tuyo.”  Estás respirando con ella,” dijeron las Abuelas. “Ahora son familia y por siempre los serán.”
Luego retrocedieron, y mirándome fijamente, me miraron por un largo, largo rato.  De aquella mirada, entendí que lo que me decían en ese momento estaba dirijido para todos.  “Hemos llegado a sus vidas,” dijeron, “para traerles amor, para abolir el miedo y despertar en ustedes la alegría de una familia amorosa.  Ustedes son parte de la familia de la vida, y por el trabajo que hicieron ayer, esa familia ahora incluye a la toda la naturaleza.  En los días, semanas y meses a venir, van a reconocer esto aún más.  Y esto los va a hacer muy felices.”  Luego, mirándome con el corazón en sus ojos, las Abuelas dijeron, “Bienvenidos al hogar.”
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Para aprender más sobre las Abuelas y cómo trabajar con la Red de Luz, por favor visite netoflight.org